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domingo, 2 de mayo de 2010

LA TERAPIA ( Primer día)


LA TERAPIA: PRIMER DIA


El caso es que odio la música de los tiovivos. Supongo que es porque fue en uno de esos cacharros donde se cargaron a mi padre de un disparo. Yo estaba con él, pero no recuerdo nada, creo que mi mente hizo eso que ustedes llaman Mecanismo de Autodefensa o algo parecido. Lo borró todo de mi cabeza. Me molesta no poder recordar tan importante suceso. No sé mucho sobre Hipnosis pero a veces pienso en ello como una solución, he leído un poco de Freud, y la subnormal de mi vecina que siempre esta haciendo yoga, meditando y viajando astralmente para espiar a las estrellas de cine, me ha explicado un par de cosas. No deje que el término subnormal le confunda, mi vecina es una buena persona, lo que pasa es que pasó por una infancia demasiado normal, lo típico: Padre alcohólico llega a casa y azota a madre de diecisiete años hasta que se cansa, sólo porque la noche en que la preñó estaba tan borracho que no se dio cuenta de que era negra, y cuando se dispuso a darse a la fuga, fue sorprendido por un papá muy negro y muy cabreado, que amenazó con romperle el espinazo si no se hacía cargo de su hija y de su barriga.

Lo cierto es que no tengo ni idea de la infancia de la loca de mi vecina y tampoco me importa. Sólo quiero que deje de patear mi puerta cada vez que tiene una de sus visiones. Como aquella vez que llamó a las cuatro de la madrugada para decirme que Bono y Ted Bundy intercambiaban sus almas. Respondí que me parecía genial y le cerré la puerta en los morros, porque tenía compañía aquella noche y la loca negra de mi vecina me había interrumpido. Con lo que al sexo se refiere no tengo demasiadas manías pero si he de escoger, me gusta hacerlo con música suave y las luces atenuadas. Qué le vamos a hacer, soy un romántico.
No tengo pareja formal desde hace un año, desde Anne. Ella era una chica estupenda, en serio, creí que sería para siempre, pero eso es lo que todo el mundo piensa cuando está enamorado, y yo lo estaba. Estaba loco por Anne, de modo que no me sorprendió cuando mi mejor amigo se colgó por ella, porque Anne era genial. Lo que sí me sorprendió fue que Anne se enamorara de Mark (mi mejor amigo), porque ella estaba loca por mí y Mark no estaba mi altura (yo le he visto en las duchas del gimnasio y por eso sé de lo que hablo).

La situación no me cuadraba, y he de admitir que aun sigo sin entenderlo. Ya se han casado y ella está embarazada. Fui el padrino de boda, lo cual demuestra que soy una persona que sabe encajar los golpes duros con madurez y entereza, ¿no le parece a usted? Lo que quiero decir es que no les deseo nada malo, ni que su hijo salga mongolo, ni con dos cabezas. ¡Nada de eso! Lo que quiero es que sean felices, eso da a entender que ya no estoy colgado por Anne, ¿no cree usted? Ahora solo quiero pedirle en anillo que le regalé en nuestro primer aniversario. Es un anillo de diamantes carísimo y quiero venderlo para comprarle a mi madre una silla de ruedas nueva.

Robert, mi otro mejor amigo, porque somos un grupo de cuatro, sin contar a Mark, dice que soy un rastrero por pedirle el anillo a Anne. No creo que sea rastrero querer que mi madre paralítica tenga una silla de ruedas automática, con cambio de marchas y posa vasos. Robert sí que es un rastreo! Sin ir más lejos el sábado pasado fuimos los cuatro, sin contar a Mark, al Club 21, que, no sé si usted frecuenta la vida nocturna, pero este club está muy de moda. Robert se ligó a una rubia explosiva llamada Alberta, y el rastrero estaba muy orgulloso con su cacería porque normalmente nunca que come una rosca. ¿Quiere saber qué hizo? Se la llevó a su apartamento de doscientos m2 y lo filmó todo. El domingo nos citó a los cuatro, sin contar a Mark, nos puso el vídeo de su noche con la rubia Alberta, y como quien pone un vídeo de bricolaje, nos empezó a explicar cuales eran las posturas más placenteras, (yo no sabía que había chicas capaces de doblarse tanto).

Cuando Anne y Mark se unen al grupo la cosa apesta, Anne empieza con sus nauseas y sus antojos de helado de pistacho con trufas, bañado con salsa de tomate y zumo de manzana caliente. De modo que las pasamos negras para satisfacer a la preñada de mi ex, que ahora es la esposa de mi ex mejor amigo. Digo ex mejor amigo porque tener a un padre como mejor amigo me hace sentir viejo y no lo soy, sólo tengo veintisiete años y medio, estoy en la flor de la vida. No me martiriza en absoluto eso de pasar del cuarto de siglo, no tengo ni una arruga y a las chicas de veinte años les atraen los hombres con experiencia. Pongo por ejemplo a Josephine, que es la hija de mi ex pediatra y que ahora vive en el edificio contiguo al mío. Pues bien, Jos tiene veintiún años y está en la facultad de medicina. La conocí una noche mientras cenaba con Paul y su hermana Ronda en un restaurante de lo más chic. De camino al excusado, Ronda, se encontró con su mejor amiga, Josephine, esta había ido a cenar con sus padres los cuales habían empezado a discutir, como siempre. De manera que Ronda, que aunque muy fea es de lo mas servicial, la invitó a cenar con nosotros. Fue hablando con ella como me enteré de que la vieja bruja de mi pediatra era su madre. El hecho es que a Jos le vuelven loca los cuarentones, pero como aun no se atreve con ninguno, se conforma con los de mi edad, dice que somos muy monos. Me encanta Jos.

Hace un mes que me enteré de que la horrenda hermana de Paul es lesbiana. Respiré tranquilo porque una vez me acompañó a casa estando yo muy borracho. Ella, que es abstemia, me metió en la cama y cuando desperté lo hice sólo con los calcetines puestos. Sentí un pánico infinito que luego derivó en feroces pesadillas.
Ahora estoy tranquilo, sólo le van las chicas de manera que sé que no ocurrió nada entre aquella cosa y yo. No es que desprecie a las feas, no lo hago en absoluto, sin ir mas lejos, estuve saliendo con Rose Reves durante tres semanas, dos días y catorce horas más o menos, no llevo bien la cuenta. No exagero ni un ápice cuando le digo que ya en el instituto era la más fea y gorda con diferencia. También valoro mucho la calidad intelectual de las chicas con las que salgo, y adoro la gran personalidad que tienen las feas para disimular que son feas.

Anne era guapa e inteligente al cien por cien, con una encantadora personalidad, pero ha hecho falta que se casara con Mark para darme cuenta de que algo fallaba en ella, creo que si se hubiera casado conmigo, nunca lo hubiera visto. Pero no me mal interprete, aun sigo pensando que Anne es una mujer genial.


Lo peor de todo es que Robert piensa que quiero regalarle el anillo de diamantes a Emma, una chica que conocí en el Club 21 hará cosa de dos meses. Emma y yo nos vemos de vez en cuando, hacemos buen sexo, cocina muy bien, es increíblemente guapa, y tiene seis dedos en el pie derecho. ¿Qué más puedo pedir? Se preguntarán algunos, pero yo, que no conozco la respuesta, solo podría decir que sé que no es ella, ella no es la chica con la que iría a una isla desierta a vivir felices y a comer perdices. No se crea, tampoco me iría con Anne. ¡A estas alturas! El caso es que a Emma no le regalaría ni un anillo de cristal reciclado.
¿Qué sabe usted sobre la hipnosis? No, no, déjelo, creo que no estoy preparado para ver morir a mi padre. Supongo que es por eso por lo que admiro tanto a mi madre. Ella no tuvo elección, daba lo mismo si estaba preparada para ver como le arrebataban a su esposo y padre de su maravilloso hijo de un disparo en el cuello. Pero lo vio, lo vio todo mientras sostenía un bastón de caramelo que tenia pensado darme cuando bajara del tiovivo, y algunos juguetes que mi padre y yo habíamos ganado tirando dardos a una ruleta. No recuerdo nada de lo sucedido. Con el paso de los años he reconstruido ese día en mi mente, juntando las piezas de lo que mi madre me ha ido contando. Y yo no la culpé cuando diez años más tarde del asesinato de mi padre, contrajo matrimonio con un alemán exiliado, ex miembro de las S.S., cojo y con todo el cuerpo lleno de cicatrices debido a las torturas que había recibido como castigo por traicionar a su país.

El alemán se enamoró de mi madre, que aun era muy guapa, se casó con ella y pasó a ser mi segundo padre. Pero no se crea que no siento odio por los alemanes, les odio a todos menos a uno.

Gracias a él hablo bastante bien alemán. Nunca me ha servido de mucho con las mujeres. Siempre me acaban preguntando: ¿Y francés no hablas?

Sin ir mas lejos, la loca de mi vecina tuvo un novio alemán, una mañana me lo crucé en el ascensor, él había pasado la noche con la subnormal e iba a trabajar con una sonrisa post-coito, y el nudo de la corbata tan grueso que parecía el puño de un negro bajo su nuez. La loca se lo habría hecho prometiéndole que estaría guapísimo. El alemán en cuestión no apareció más y me consta que la loca lo esperó, no quiera saber qué pasó en el ascensor.

Recuerdo la única vez que he visto borracha a la idiota de mi vecina negra. Llamó a mi puerta vestida con un diminuto salto de cama transparente y los ojos en blanco. Aquella visión por poco me produce un ataque al corazón, intenté cerrar la puerta y hasta le pillé los dedos. Pero ella se abrió paso a empujones y se dirigió directamente a mi habitación, se tumbó en la cama y me dijo: _ Ayer me acosté con James Dean, hoy, el afortunado eres tú.

Me encerré en el cuarto de baño porque soy incapaz de pegar a una mujer, aunque se trate de la loca de mi vecina.

Ella me decía, a través de la puerta, todas las guarradas que me iba a hacer una vez me tuviera desnudo y atado de pies y manos. Con el desagradable sonido de su voz, (que sonaba como un gato a que le chamuscan la cola), como música de fondo, tomé una larga ducha, me afeité concienzudamente, me cepillé los dientes (con hilo dental incluido), me corté y limé las uñas de los pies y llamé por teléfono a mi restaurante Italiano favorito, encargue Espagueti al pesto y una Cuatro Estaciones (y Mark se mofaba de mi por tener teléfono en el baño). Cuando abrí la puerta la encontré allí plantada, con su cara de retrasada mental y expresión suplicante, apestando a alcohol. Le di un puñetazo en plena cara, mandando al traste mis principios, lo que la hizo caer de espaldas al suelo, con las piernas abiertas y como no levaba bragas el espectáculo fue lamentable.

La llevé a su apartamento y la tiré directamente sobre la cama sin miramientos. Al día siguiente, la pobre no recordaba nada. Pero desde entonces yo no puedo mirarla directamente a la cara, porque siempre que lo hago la veo allí tumbada, con su salto de cama transparente, despatarrada y sin bragas. Me entran nauseas doctor, qué quiere que le diga, uno es sensible. Aunque a pesar de lo ocurrido, continúo pensando que es una buena chica.

Lo que sigue es muy curioso, ¿sabe? Cuando llegó la comida del restaurante, regresé con las bolsas al cuarto de baño, cerré la puerta con cerrojo y comí sentado en la taza del water. Al acabar tiré de la cadena.

domingo, 11 de abril de 2010

MI TIERRA




Qué no daría yo por compartir un pensamiento, un tormento tal vez. Qué no daría yo por compartir una idea, un lamento, comunicar tal vez un sentimiento. El desamor viene casi siempre acompañado por su prima la tristeza y su sobrina, enjuta y cejijunta, la Decepción. Esta última obra contra terceros más que contra uno mismo. Juntos forman un espantoso trío. Qué puede hacerse cuando uno se muestra pero no es visto. Aunque hay algo peor que eso, está el mostrarse pero no despertar el suficiente interés. Posiblemente sea este el momento de partir a tierras más conocidas. Hoy resido en terreno hostil. Un terreno que nada necesita, nada pide, pero nada da. Me pregunto si más allá de mi isla solitaria en la que poco más que el eco de mi voz se oye, habrá una tierra verde en la que estirarme a descansar al fin. ¿Habrá allí un territorio rico y generoso que me acoja o estoy definitiva e irremediablemente sola?

Estoy leyendo El buen Soldado, de Ford Madox Ford. en las primeras páginas el protagonista confiesa: “Me siento solo, terriblemente solo”. Al leerlo pensé en la dureza de esas palabras y en el valor necesario para pronunciarlas.

Hoy miro a mi alrededor, la espesura que rodea mi pequeña y solitaria isla es demasiado oscura y desconocida. De momento me quedo en mi tierra árida que no me cuida porque no sabe amar. Pero quién sabe, con una buena armadura tal vez pronto pueda abandonar estos páramos en busca de una tierra fértil. Miro mi tierra árida, seca e inerte a intento recordar si siempre fue así. Cuando llegué a esta isla el suelo era suave, cálido y me mecía con amor. Creo recordar que un día esta tierra fue así aunque tal vez sólo fuera mi imaginación. Ahora está tan seca y áspera... El sol saldrá mañana implacable y se posará sobre mi piel quemándola, secará mis cabellos y calcinará mi alma... y así un día tras otro.

Vivo de espejismos, ellos me mantienen a flote... me alimentan... mantienen viva una parte de mi ser... pero algo me dice que hay otra parte en algun lugar que muere en silencio. Meto los labios entre las grietas y hablo, hablo sobre mi mundo y mi alma... pero la tierra no escucha, no hay nada en ella para mi.

miércoles, 24 de marzo de 2010

MANUAL DE UN ÁNGEL



Reconociendo a un Ángel (rasgos concretos):

Debemos centrarnos en el olor de su piel, prestando especial atención a su cuello, la zona comprendida entre el lóbulo de la oreja hasta el hombro, ganando siempre intensidad a la mitad del citado recorrido. No se requiere un olfato especial, la piel de un ángel es suave y delicada, pero es su aroma, tierno y cálido el que gana protagonismo y nos facilita el reconocimiento. Si uno posa la nariz en el lugar que aquí se indica y aspira hondo sentirá que ese aroma le inunda llegando hasta lo más profundo de su ser anulando de inmediato todos los perfumes y fragancias que hayamos registrado antes en nuestro cerebro.
El segundo factor que debemos tener en cuenta son sus orejas. Están tiernamente recubiertas por una pelusa blanca, casi imperceptible. Suave como el algodón y que unidas al contacto con nuestros labios te llenan del más puro y genuino de los sentimientos. El amor. Es instantáneo, inmediato.

Nota: Si no desea enamorarse de un ángel, es importante que evite sus orejas y zonas adyacentes.

El tercer rasgo concreto es la risa. La risa de un ángel es un timbre alegre, llano que nos recuerdan a la de un niño por su sinceridad y espontaneidad. Después de escuchar e identificar la risa de un ángel uno siente un bienestar y en ocasiones un sentimiento de puro júbilo. Todo a nuestro alrededor cobra un color nuevo y maravilloso. La risa de un ángel es siempre reconfortante.

Conociendo a un Ángel ( Rasgos generales):

Un ángel, como es bien sabido, es un ser bondadoso por naturaleza. Un ángel tiene la peculiaridad de cometer errores como los mortales, pero detrás de esos errores no habrá nunca ni un ápice de maldad. A veces su inocencia les confiere una cierta torpeza en sus actos, pero siempre con un fondo bondadoso o un instinto de protección feroz. No debe uno ser duro con estos pequeños errores. Por ello se recomienda no amar a un ángel a menos que sea usted una persona con un grado de madurez alto Un ángel carece también de sentimientos o pecados tales como la codicia, la envidia y la ira. Un ángel nace y muere sin capacidad para traicionar y raramente son vengativos.

Es difícil dañar a un ángel aunque es altamente desaconsejable intentarlo puesto que de conseguirlo un ángel tarda mucho en sanar. La mencionada dificultad es debida a su incapacidad casi total para ver la maldad en las personas puesto que es un sentimiento que desconoce por completo.
Castigando o doblegando a uno de estos espíritus, se estará castigando y afligiendo a usted mismo. Si un ángel camina de la mano por la vida con usted, adore cada paso y disfrute cada tramo del viaje. Es muy importante dejar a estas almas existir por lo que son y no forzarlas a cambios y malgastar sus fuerzas. Un ángel es leal hasta el último de sus días, pero es importante cuidarlo como merece. La mera satisfacción de amar a uno de estos seres es recompensa suficiente para llenar nuestras arcas de bienestar y paz.



Amando a un ángel (rasgos subjetivos pero veraces):

Si ha sido usted bendecido por la vida hasta el extremo en que esta le ha traído un ángel a su lecho tiene que ser muy consciente de lo que tenemos entre manos. Amar y ser amado por uno de estos seres es sobrecogedor, brutal y de una naturaleza tan intensa que no hay palabras que los seres humanos hayan podido idear para describir este hecho. Usted no sabrá ni cómo ni porqué pero yacer íntimamente con una de estas almas le catapultará directamente a un nivel desconocido, el éxtasis y el desenfreno se entrelazan con el más puro amor. Sepa que únicamente un ángel se aferra a usted durante el sueño y no le soltará en toda la noche. Tenga en cuenta que amar a un ángel nos incapacita luego para amar a otros seres al mismo nivel, así que debe usted ser prudente antes de dar este paso.

Dañando a un Ángel (métodos para deshacer el daño):

Si usted ha vulnerado a uno de estos seres primero de todo debe asumir su error. Como bien hemos indicado estas almas poseen la bondad más pura que existe. Usted nunca se sentirá culpado por sus actos así que nunca necesitará el perdón de un ángel. Un ángel le amará por sus incontables defectos tanto o más como por sus innumerables virtudes. Es usted quien debe valorar, si sabiendo esto, aun desea corromper a estos seres con sus actos.


Liberando a un Ángel, (crónica de la noche pasada):

Es un error pensar en dar, ofrecer u otorgar algo que nunca se ha poseído. Nunca se puede liberar a un ángel puesto que este nunca dejó de ser libre. Pero si usted ha cometido la soberana estupidez de apartar a un ser de tal magnitud de su vida y desea corregir este hecho, lo único que debe hacer es dejar que este vuelva a usted. No se requiere más esfuerzo que el deseo propio puesto que la lealtad de un ángel es inalterable. Este regresará, cogerá su mano y caminará junto a usted con una bondad sobrecogedora.

Yo así lo espero…

Nota final: Sólo orcos, dragones, brujas, mapaches asesinos y ogros poseen la capacidad de encontrarse con un ángel y NO reconocer su espíritu para posteriormente apartarlos de sus vidas.

Silvia Serra

miércoles, 17 de marzo de 2010

EL FINAL DEL TRAYECTO


-Levántate-. Me dice la voz.
- No puedo- Contesto casi en un susurro.
- Sí puedes, yo te ayudaré, bombearé con furia y juntos nos levantáremos-. Insiste la voz
- No lo entiendes-. Respondo amargamente.- Mírame, no tengo piernas. No tengo brazos. Hasta las entrañas me han arrebatado. Mira, tampoco tengo riñones, ni hígado. Sólo quedas tú, me han dejado sola contigo para que sufra.
- Te prometo apaciguar el dolor, con el tiempo nos curaré y volveremos a tener alas para volar hasta dónde nuestros anhelos nos lleven-. Contesta la voz, que es dulce pero a veces se quiebra. Le falta el aliento.
- Ya no quiero volar. Colmaría tres vidas con el amor entregado. Fuimos uno sólo. Dos se convirtieron en uno. Lo dimos todo. Míranos ahora. Mutilados. Yermos. No quiero pensar, pensar duele, existir duele. No quiero oírte, ojala no te tuviera. Te arrancaría de mi pecho si pudiera. No tengo brazos. Háblame de su corazón. Cuéntame lo que sentiste al tocarlo.
- No-. Responde la voz. Se está marchitando pero ha cumplido su promesa y bombea con una fuerza espartana.
- ¡Hazlo! Recuérdame a qué olía su amor. Dime si su alma se encendía cuando nuestras manos se entrelazaban. ¡Dime a qué sabía el tacto de su mejilla!-. Pido con vehemencia.
- ¡No! Una y mil veces no!
- ¡Te lo suplico!-. Mi grito se transforma en una aullido.
- ¿Sabes lo que supondría acceder a tus deseos? Yo sí lo sé. No dispongo de mucha fuerza. Tengo de administrarla.
- ¿Desde cuando piensas tú juiciosamente? ¿Cuándo has atendido tú a razones? Yo no sé vivir así. Tú crees en la vida sobre todas las cosas mientras que yo, lo único que deseo es dejar de escuchar tu voz.
- Danos tiempo. Pronto sanaremos-. Asegura la voz mientras el bombeo se vuelve tan poderoso que pronto pasa a ser lo único que escuchamos.
- ¡No quiero sanar! ¡Si tan solo tuviera un brazo! ¡Te haría callar para siempre! Pero vuelvo a estar a tu merced, tú me has traído aquí, ¡traidor!
- Lo siento, yo no pienso. Ese es tu trabajo. Yo sólo siento-. Me contesta la voz que ahora arrastra las sílabas con reproche.
- ¿Recuerdas sus lágrimas de amor?
- No.
- Yo recuerdo sus manos cubriendo mis ojos, para luego liberarlos y frente a mi… el océano. ¿Recuerdas ese día?
- No.
- También viene a mi memoria el final de aquellas veladas en los restaurantes, yo tenía que partir y él me imploraba. ¡Recuérdame sus palabras!
- Las he olvidado.
- ¡Mientes! ¡Mientes corazón embustero, sucumbiste y ahora pretendes que nunca sucedió! Bailaste con él en plena calle, bajo la lluvia. ¡Lo hiciste tú! Yo nunca…
- ¡Tú nunca hubieras vivido de no ser por mí!-. La voz llora.
- No condenes al olvido las experiencias vividas. Prefiero que los recuerdos me maten a tener que vivir sin ellos.
- Todo irá bien, nos curaremos.
- Ya no hay cura posible, detente. Muramos de dolor, mira cuánta sangre. Se acaba el tiempo. Estoy cansada. Quiero dormir, dormir y no despertar.
- Duerme. Mañana será otro día. No te dejaré morir, no de dolor.

jueves, 25 de febrero de 2010

A URSULA


Hemos enterrado a Ursula. Trasplantamos nuestra Pachira Acuatica (nombre irónico dado a la poca agua que necesita), y allí depositamos a Ursula. Un animal delicado, dijo el veterinario de la clínica de animales exóticos cuando la llevamos. Al poco de estar allí Ursula entró en coma. Su corazón seguía latiendo. Yo le pregunté a Sergio si el tamaño del corazón de Ursula sería equivalente a una pipa. La primera vez que la vi pensé: Vaya bicho más desagraciado, tan escuálido y raquítico!

Pasamos a verla. Una camilla tan grande para un animal tan pequeño. Creo que a todos se nos hizo raro verla allí, intubada. El médico le puso un aparato en el pecho, algo parecido a una clavija de teléfono, y todos escuchamos su corazón. Sonaba como cualquier otro corazón. El médico habló de nuevo: Muerte cerebral. Pronostico. 1%, el porcentaje es ínfimo. Bum Bum - Bum Bum, latió un corazón del tamaño de una pipa. Si la hubiera llevado antes al médico, si le hubiera dado más calor, si la hubiera tenido en un terrario en lugar de la maldita jaula que con tanto ahínco me empeñé en comprar.

Sus articulaciones siempre me parecieron graciosas. Atrofia. Si la hubiera llevado antes al médico… Le dolerían las articulaciones? Sufriría ella en su jaula mientras yo reía, o hablaba por teléfono, o cocinaba o hacía el amor? Sufría Ursula? No lo pregunté. Me apuntaré en la agenda que tengo que llamar al médico y preguntárselo. Necesito saberlo. El sentimiento de culpa es horrible. Ahora el aire mece la Pachira Acuática y mece a Ursula también. Ursula sólo se metía en su jaula para comer. Siempre estaba encaramada a los barrotes por el exterior. Quiero pensar que aquello le confería un poco de libertad.

Yo dormitaba, con los ojos hinchados. Sergio encendió una vela. Por Ursula, me dijo. Desperté cuando la vela se apagó. Miré el reloj. La vela no se había consumido, sólo se había extinguido su llama. El doctor dijo: Hizo parada sobre las 00.30 y la 01.00. En casa sabemos cuando descansó la pipa. Yo desperté, Sergio despertó. Y se hizo la oscuridad.

Lucía el sol el martes por la mañana cuando fui la clínica de animales exóticos. Qué bien le iría este sol a Ursula!, pensé. En mi mochila llevaba la mantita con la que la había acurrucado la noche anterior. Metieron el paquetito allí y yo me la llevé de paseo. Bajé en Catalunya y vine paseando hasta la Galería. A Ursula le hubiera gustado este paseo. ¿Por qué no lo hice mejor? ¿ Si se que puedo hacerlo mejor… por qué no lo hago?

Deniz me llama al salir de la escuela. Quiere saber. Pregunta y yo respondo. Él llora al otro lado del teléfono.Él la llevó a la escuela orgulloso. Fue un buen día. Deniz contaba los dias para su cumpleaños y hablaba de los regalos que le haríamos.

Oigo el clic a las 10.30 de la mañana. Es el temporizador de su lámpara. Pero nada se enciende. Y entristezco, y caigo. La culpa. La culpa es buena, la culpa enseña. Eso me dice Sergio. Sergio me cuida, no tiene tiempo para expresar lo que siente, yo tomo protagonismo y él me resguarda con su capa que todo lo reconforta. Él cuidaba a Ursula. Él quita el temporizador para que yo no me caiga, para que no llore. Él libera la comida de Ursula porque hacen ruido y pienso que es ella trepando. Él deja la jaula de Ursula para que no todo desaparezca de golpe. Él me cuida a mí.

La metimos en la maceta nueva. Deniz había escrito cosas bonitas en un papel. Sergio buscó un pequeño crucifijo que encontramos en una vieja maleta. Metimos todo en la maceta. Deniz su papel de cosas bonitas, Sergio la cruz, yo mis lagrimas de culpa. El paquetito era pequeño, blanco. Como el que le dan a mi abuela en la mercería cuando compra cremalleras o hilos. Todos cogimos el paquetito. El doctor dijo: No lo abráis. La muerte de un camaleón es muy drástica. Cambian el color. Negro. No es agradable. Si os decidís a tener otro camaleón venid con él a la clínica y os explicaremos todo- Yo no quiero otro Camaleón! Quiero a Ursula! Quiero que vuelva, quiero que no se haya muerto, quiero una segunda oportunidad- Aquí le echaremos un vistazo para ver en qué condiciones se encuentra- ¡No quiero aprender de mis errores! ¡¡¡Quiero retroceder en el tiempo!!! ¡Quiero a Ursula! La culpa se transforma en un doloroso nudo…que me recorre la garganta…


La recuerdo, con sus diminutas articulaciones nudosas, trepando lenta y cauta por mis manos, en mi hombro y por mi pelo. Ella me agradecía todo a cambio de nada porque cuando la tenía entre mis manos su color se tornaba verde, estaba feliz. Yo no lo merecía pero ella me lo daba.

Qué bonita la vemos ahora. Nuestra Ursula, tan buena y tan dócil. El amor cambia la perspectiva de todo, es el único sentimiento que te regala la realidad más hermosa. Tal vez, las moléculas se amen entre ellas, tal vez vivan historias hermosas que nunca conoceremos, porque incluso el ser más pequeño e ínfimo puede ser amado… incluso un pulgón que amó a una pulga tiene derecho a escribirle a esta unos versos de amor. Al menos eso creo yo. Gracias por todo Ursula.

jueves, 11 de febrero de 2010

CONJETURAS DESENFOCADAS


Hoy escuchando a Laura Branigan he dado con una versión de una canción que llevaba siglos sin escuchar: Tell me how am I supposed to live without you. Este es el título y también el estribillo de la misma, Branigan la canta con una nota desgarradora sin que la voz llegue a rasgarse. Por un momento me he imaginado el momento en que alguien en este mundo me mire a los ojos y me diga esas palabras exactas: “Dime como se supone que debo vivir sin ti, ahora que llevo tanto tiempo amándote, cómo se supone que debo continuar, ahora que todo por lo que he vivido se ha ido” Existe aún ese tipo de amor, ese tipo de seres que desnuden su alma y sus sentimientos frente al que aman, mostrando la parte rota y remendada de sus flaquezas? Aun hay personas que hablen con el corazón y no con la cabeza?

Hoy en día el amor debe ser una ecuación perfecta y cuando algún número baila la desechamos. Relaciones construidas bajo la estrecha mirada de una normativa muy marcada, un abecedario de lo que estadísticamente funciona y lo que no. Tenemos miedo a sentir y cuando lo hacemos tememos mostrarlo porque eso rompe las normas, todo tiene que seguir un curso y unas pautas.

Pues bien, yo soy yo, yo sólo sigo mi curso y sólo yo marco mis pautas, yo hago el molde. La vida está para que cada uno la viva como desee y yo deseo sentir, ser libre y expresarme como tal y si amo a alguien quiero que ese alguien sepa qué ritmo marca cada centímetro de mi corazón y qué se mueve dentro de mi cuando le veo.

Aaahh, esto son sólo pensamientos, conjeturas desenfocadas puesto que como yo bien he dicho… no hay una fórmula infalible para que las cosas salgan bien. Sólo se que si alguien me dijera: ¡Mira Silvia, lo nuestro no funciona porque….”. Y yo viera mi vida alejarse del aroma de su risa, del tacto de su olor y del sonido de su piel, sí, sí le diría: “Dime como se supone que debo vivir sin ti, ahora que llevo tanto tiempo amándote, cómo se supone que debo continuar, ahora que todo por lo que he vivido se ha ido”

09-02-2010


09-02-2010- Olvidé publicarlo!

La lluvia sigue y sigue. La mía ha sido noche de tormenta y ha amanecido un día gris, frío y lejano. Llevo el piloto automático. Escucho la inusual voz de Cole Porter, en la calle mi plantita, que todos creían que moriría enseguida, mueve sus verdes hojas al son de la húmeda brisa. Nadie creía que esa plantita lo consiguiera. El invierno está siendo duro para ella, pero crece y crece, alta y orgullosa. Pasa la gente, abrigada y de nuevo con sus paraguas de varillas amenazadoras que dicen: No te acerques a mi dueño/a, él/ella me compró en El Corte Inglés, él/ella no quiere mojarse, no te acerques o me engancharé a tu pelo. Incluso es posible que te saque un ojo. Atrás!

Estoy enfrascada con el libro de Steinbeck, Las Uvas de la ira. Y a cada frase siento un nuevo pálpito y mi admiración se desborda una y otra vez. Hombres y mujeres, niños y ancianos, desterrados de sus casas, de sus trabajos, de sus vidas. Resignados a abandonar la tierra que tan patrióticamente aman. Hombres de campo, mujeres de sus casas, niños descalzos. Todos on the road 66 hacia California en busca del gran Sueño Americano. ¿Acaso no es eso lo que, de un modo u otro, todos buscamos?